SEMBLANZA DE MI PADRE
Sixto Martín Tello Gonzales, nacido
en los años 60, proviene de una familia humilde de la famosa ciudad de Iquitos,
familia que le enseño el esfuerzo, el trabajo y la dedicación por lo que uno
anhela. Vino a vivir a Lima a los 18 años, echándose a la vida muy joven trabajando
y estudiando para salir adelante. Ingresó a la UNFV a los 25 años a la carrera
de Lengua y Literatura, mientras alquilaba un cuarto por Zarumilla.
Es un fanático de las ciencias
ocultas y de las artes marciales, participo en muchos campeonatos nacionales de
Karate obteniendo así muchas medallas y copas. Si hay algo que admiro de mi
padre, es su valentía y atrevimiento para cualquier cosa, en especial para sus
combates, pareciera como si no le tuviera miedo a nada, ni a nadie y se lanza a
la acción firme y decidido, tanto que cualquiera que viera su seguridad, sin
necesidad de que acabara la batalla, lo nombrarían a él como el vencedor.
Es un erudito en brindar
consejos, interpretar sueños, filosofar, ajedrez, Karate, oratoria y muchas
cosas más, pero toda su vida tuvo un defecto, no sabe esperar. No le gusta
esperar, colas para el cine, o cualquier tipo de colas o esperas, como si fuese
el dueño ingresa, aplica un léxico que confunde al que lo oyera, y manteniendo
un rango de superioridad genera la necesidad de ayudarlo, ahorrándose el tiempo
en las colas, se retira primero que todos, sin que nadie se queje, se despide
amablemente y les da las gracias.
Es casi imposible discutir con él,
aunque tu tengas la razón, te puede convencer de que el azul es rojo, al final
dudaras de tu palabra, poniendo en tela de juicio si lo que dices es cierto, y
que tal vez no tienes la razón, te retiras pensando, hasta que alguien te
explique lo que inicialmente pensabas, regresaras a explicárselo nuevamente a
mi padre y te confundirá una vez más.
Interesado por todo tipo de misterios, se emociona como un
niño cuando toca sus temas favoritos como lo paranormal, criptología, ovnis,
mitos, leyendas, fantasmas, ángeles y demonios, brujería, ocultismo,
esoterismo, desdoblamiento, etc. Se la puede pasar horas hablando sobre eso,
intercambiando ideas, planteando hipótesis y teorías.
Aun a sus 47 años de edad, sigue
siendo un filósofo complejo, pues sus consejos, analogías, parábolas y
enseñanzas me dejan siempre con dudas e interrogantes, que luego de analizarlas
resulta teniendo la razón.
Al pensar en mi padre, pienso en
un amigo, un mejor amigo, pues compartimos tantas cosas y tenemos tantas cosas
en común, que pareciera que es mi hermano gemelo. Desde hace muchos años tiene
otra familia, y yo se que daría lo que fuera por seguir perteneciendo a la mía.
Pero para tener una familia, hay que ser buen padre y buen esposo, a él le
falto lo segundo, y eso lo distanció de mi madre. Pero nunca perderemos esa unión
de padre e hijo que se que es lo que más lo llena de alegría.
ese es mi padre
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