sábado, 1 de diciembre de 2012


SEMBLANZA DE MI PADRE

Sixto Martín Tello Gonzales, nacido en los años 60, proviene de una familia humilde de la famosa ciudad de Iquitos, familia que le enseño el esfuerzo, el trabajo y la dedicación por lo que uno anhela. Vino a vivir a Lima a los 18 años, echándose a la vida muy joven trabajando y estudiando para salir adelante. Ingresó a la UNFV a los 25 años a la carrera de Lengua y Literatura, mientras alquilaba un cuarto por Zarumilla.

Es un fanático de las ciencias ocultas y de las artes marciales, participo en muchos campeonatos nacionales de Karate obteniendo así muchas medallas y copas. Si hay algo que admiro de mi padre, es su valentía y atrevimiento para cualquier cosa, en especial para sus combates, pareciera como si no le tuviera miedo a nada, ni a nadie y se lanza a la acción firme y decidido, tanto que cualquiera que viera su seguridad, sin necesidad de que acabara la batalla, lo nombrarían a él como el vencedor.

Es un erudito en brindar consejos, interpretar sueños, filosofar, ajedrez, Karate, oratoria y muchas cosas más, pero toda su vida tuvo un defecto, no sabe esperar. No le gusta esperar, colas para el cine, o cualquier tipo de colas o esperas, como si fuese el dueño ingresa, aplica un léxico que confunde al que lo oyera, y manteniendo un rango de superioridad genera la necesidad de ayudarlo, ahorrándose el tiempo en las colas, se retira primero que todos, sin que nadie se queje, se despide amablemente y les da las gracias.

Es casi imposible discutir con él, aunque tu tengas la razón, te puede convencer de que el azul es rojo, al final dudaras de tu palabra, poniendo en tela de juicio si lo que dices es cierto, y que tal vez no tienes la razón, te retiras pensando, hasta que alguien te explique lo que inicialmente pensabas, regresaras a explicárselo nuevamente a mi padre y te confundirá una vez más.

Interesado por  todo tipo de misterios, se emociona como un niño cuando toca sus temas favoritos como lo paranormal, criptología, ovnis, mitos, leyendas, fantasmas, ángeles y demonios, brujería, ocultismo, esoterismo, desdoblamiento, etc. Se la puede pasar horas hablando sobre eso, intercambiando ideas, planteando hipótesis y teorías.

Aun a sus 47 años de edad, sigue siendo un filósofo complejo, pues sus consejos, analogías, parábolas y enseñanzas me dejan siempre con dudas e interrogantes, que luego de analizarlas resulta teniendo la razón.

Al pensar en mi padre, pienso en un amigo, un mejor amigo, pues compartimos tantas cosas y tenemos tantas cosas en común, que pareciera que es mi hermano gemelo. Desde hace muchos años tiene otra familia, y yo se que daría lo que fuera por seguir perteneciendo a la mía. Pero para tener una familia, hay que ser buen padre y buen esposo, a él le falto lo segundo, y eso lo distanció de mi madre. Pero nunca perderemos esa unión de padre e hijo que se que es lo que más lo llena de alegría.

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