PERDIDO:
¡Dónde esta mi hijo! Gritaba mi madre desconsolada, pues aquella tarde que parecía tan normal, llegando mi madre del trabajo no encontró al último de sus retoños en casa. Pregunto primero serena en los departamentos de alquiler de nuestra casa, y con cada negativa se alteraban mas sus nervios, salió a las calles preguntando casa por casa, a ver si tal vez se había ido a jugar con uno de sus amiguitos, los nervios y la desesperación se apoderaban mas de ella mientras los ojos se le humedecían.
¡Dónde esta mi hijo! Gritaba mi madre desconsolada, pues aquella tarde que parecía tan normal, llegando mi madre del trabajo no encontró al último de sus retoños en casa. Pregunto primero serena en los departamentos de alquiler de nuestra casa, y con cada negativa se alteraban mas sus nervios, salió a las calles preguntando casa por casa, a ver si tal vez se había ido a jugar con uno de sus amiguitos, los nervios y la desesperación se apoderaban mas de ella mientras los ojos se le humedecían.
Unas horas habían pasado desde su desaparición y yo acababa
de llegar si haberme enterado de nada, me dirigía a bañarme cuando ya casi
desnudo escucho a mi madre llegar gritando desconsolada: “¡no lo encuentro, no
está mi hijo!”, salí asustado y entendí rápidamente el problema, cogí una
bicicleta y me uní a la búsqueda, pues toda mi familia estaba recorriendo todo
Comas.
Después de una hora más de búsqueda pase por un parque a
media hora de mi casa, y en uno de los columpios estaba el señorito
desaparecido con unos niños más. Grite a toda voz ¡Adrian! Ese era el nombre
del prófugo, y con la cara de culpable que ya todos conocemos camino lentamente
hacia mí, sin palabra alguna, y con la cabeza gacha. No supe que decir solo
atine a gritar y preguntar por qué había hecho eso, y entre lagrimas me contó:
“traje anotación de nuevo en el control, no quería hacer renegar mas a mi mamá,
soy un mal hijo y ella no merece renegar ni llorar mas por mí, y por eso deje
esa nota en el refrigerador”.
Esto me conmovió un poco, pero nadie había visto la nota.
Cuando llegamos a casa mi madre corrió a abrazar a su hijo, para luego jalarle
la oreja por salirse de la casa. Nos enseño la nota escrita con color azul:
“Mami me voy de la casa porque no quiero hacerte renegar mas, algún día regresare”.
Ya todo tranquilo por fin pude bañarme para ir a la universidad, pero las
clases ya habían acabado.
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